Clearinghouse on Early Education and Parenting
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La Evaluación del Desarrollo de los Alumnos Preescolares

Lilian G. Katz
EDO-PS-95-1
febrero de 1995
Es natural que los padres de alumnos preescolares se pregunten, de vez en cuando, si el desarrollo de su hijo va bien o no. Las preguntas como ¿hace lo que debe hacer mi hijo a esta edad? o ¿se portan todos los niños de cuatro años de esta manera en las mismas situaciones? Reflejan un deseo natural de asegurarse de que el niño progrese normalmente. Por varios años, los psicólogos han desarrollado muchas escalas normativas para indicar cómo se compara un niño con otros de una edad particular en poblaciones similares.

Esta sinopsis enfoca la cuestión del crecimiento individual, o específicamente, la siguiente pregunta: ¿va tan bien el desarrollo individual del niño como para poder decir que sobrepasa las expectativas? Mientras los padres observan el comportamiento de sus hijos menores, pueden preguntarse cuáles aspectos del desarrollo de su hijo necesitan ser alentados, apoyados o merecen atención inmediata.

Las Categorias de Comportamiento Que Evaluar

En el curso del desarrollo, hay comportamientos que son inevitables hasta en los casos particulares de niños cuyas dotes físicas y mentales son normales. De vez en cuando, los niños requieren atención inmediata para guiarlos por un período difícil. Los padres pueden observar el comportamiento en las once categorías señaladas abajo durante períodos críticos. Se debe tomar en consideración, sin embargo, que las dificultades en una categoría particular no deben ser causa de una preocupación general. En efecto, la existencia de problemas en varias categorías no indica que haya problemas irreversibles; más bien, nos ayuda a percibir los períodos cuando la vida del niño, debido a muchas posibles razones, está un poco fuera de equilibrio respecto a sus necesidades.

Para los niños de tres años, un período de observación de su comportamiento de aproximadamente tres semanas, a base de los criterios indicados abajo, es preferible. Para los niños de cuatro años, un período de cuatro semanas debe dar una buena idea de la calidad de vida del niño. Para los niños de cinco años, se debe agregar otra semana al período indicado. ¡Se debe tener mucho cuidado de no juzgar su comportamiento permanente a base de una observación de un solo día! ¡Todos nosotros, tanto los niños como los adultos, tenemos días muy malos de vez en cuando!

1. El dormir
¿Se duerme de manera fácil el niño comúnmente y se despierta descansado, listo para enfrentar el día? Está bien que el niño tenga noches de mal sueño o pesadillas de vez en cuando, o que amanezca a veces de mal humor. Un constante sueño profundo que resulta en un gran deseo de enfrentar el nuevo día es una buena señal de que el niño se siente satisfecho con su vida diaria. El insomnio frecuente o el estar de mal humor a la mañana durante un período de tres o cuatro semanas puede indicar que el niño esté tratando de hacer frente a una tensión excesiva en su vida, y que una modificación en términos de estilo de vida sea necesaria.

2. El comer
¿Come frecuentemente con apetito el niño? Es común que el niño pierde una comida o la rechaza ocasionalmente. A veces el niño está demasiado concentrado en alguna actividad que requiere su atención completa como para preocuparse por la comida en los horarios de comer. Recuerde también que a veces los niños comen mucho en una comida y poco en otra. Sin embargo, un alumno preescolar que por varias semanas come demasiado, se queja constantemente por la comida o sólo come muy poco puede estar buscando alguna manifestación de afecto.

3. El baño
Por lo común ¿tiene el niño control de su vejiga y entrañas durante el período de observación, especialmente durante el día? Algunos "accidentes" ocasionales son aceptables, particularmente en ciertas circunstancias como con el consumo excesivo de líquidos, el malestar intestinal o una concentración intensa en términos de una actividad que no lo deja atender a otras actividades que él no considera importantes. Además, los niños que duermen bien frecuentemente tienen problemas con la continencia durante la noche.

4. La variedad de emociones
¿Muestra el niño la capacidad de expresar una variedad de emociones, como por ejemplo el júbilo, el enojo, la tristeza, la pena, el entusiasmo, la frustración, el amor y el afecto? No se ven todas estas emociones en un solo día, desde luego, pero sí pueden observarse durante un período de varias semanas. El niño cuyas emociones no varían que siempre está enojado, de mal humor o entusiasta puede estar en un estado de peligro. Note que la expresión de la tristeza no es realmente problemática; en situaciones apropiadas, puede indicar la capacidad del niño de preocuparse por los demás.

5. La amistad
¿Puede el niño iniciar y mantener una relación satisfactoria con uno o más de sus compañeros? El niño que juega solo con frecuencia no sufre de un problema de desarrollo mientras la causa no sea la falta de capacidad social. Un niño que teme a sus compañeros o que frecuentemente afirma una superioridad respecto a los demás puede estar buscando la seguridad o hasta puede dudar su propia capacidad de cumplir con las expectativas de sus padres.

6. Las variaciones en el juego
¿Varía su juego el niño y agrega otros elementos a su juego un cuando éste es con los mismos juguetes? Un niño que realiza las mismas secuencias en el juego, de manera ritual o repetitiva, con los mismos elementos, puede encontrarse atrapado en un estado emocional neutral. Este puede indicar que tal vez tenga el niño tan poca confianza de sí mismo que no pueda explorar su ambiente.

7. Las respuestas a la autoridad
¿Acepta con frecuencia la autoridad de los adultos? La resistencia ocasional, la confirmación de la importancia de sí mismo, la protesta y la oposición finalmente cede a una autoridad adulta, señala un proceso de socialización sano. La aceptación constante de las exigencias y restricciones de los adultos sin queja alguna puede indicar una ansiedad excesiva en el niño.

8. La curiosidad
¿Exhibe el niño, ocasionalmente, la curiosidad, impulsos de aventura o comete actos traviesos? El niño que no curiosea ni se mete en lugares prohibidos tal vez no esté enfrentando los límites percibidos suficientemente como para lograr un nivel de desarrollo sano o hasta puede tener demasiado miedo de ser castigado. Por otra parte, una manifestación frecuente de este tipo de comportamiento puede indicar una búsqueda de límites por parte del niño.

9. El interés
¿Se involucra, queda concentrado o interesado el niño, de vez en cuando, en cosas fuera de sí? El énfasis aquí cae sobre su participación en actividades de acción en vez de actividades pasivas como mirar televisión. Un alumno preescolar quien no puede concentrarse en una actividad o quien rara vez se queda con un proyecto hasta acabarlo puede necesitar ayuda.

10. El afecto espontáneo
¿Expresa afecto espontáneo a una o más de las personas que lo cuidan? Note bien que este criterio se refiere a las declaraciones espontáneas de amor, no a las como el beso antes de acostarse. También, se debe notar que las declaraciones afectivas varían entre las familias y culturas. No obstante, dentro de su propia cultura, el niño que está creciendo bien con frecuencia mostrará cariño a los que lo cuidan y el placer de estar con ellos. Las expresiones excesivas de este tipo, sin embargo, pueden señalar las dudas que los niños tienen en términos del amor que los que lo cuidan tienen por él.

11. El disfrutar de las "buenas cosas de la vida"
¿Disfruta el niño de las "buenas cosas de la vida"? Para los niños jóvenes, las actividades como jugar con otros niños, ir de "picnic," ir a las fiestas, a los festivales o a lugares nuevos, y descubrir los elementos de los nuevos juguetes son partes de la "buena vida." Si un niño tiene un problema con la timidez, el miedo a los perros, o los gustos respecto a la comida, pero el problema no es tan severo que no lo permita disfrutar de los placeres de la niñez, se debe asumir que el niño lo dejará al lado durante el tiempo que vaya desarrollando. Sin embargo, si los problemas no lo permiten gozar de las buenas cosas de la niñez, el niño necesita ayuda.

Sugerencias para la Intervención de los Padres

Los primeros tres de estos once criterios del buen desarrollo el dormir, el comer y el baño son indicadores particularmente sensibles en términos del bienestar del niño porque sólo el niño los controla. Los otros criterios se relacionan más con la cultura o la situación específica del niño. Cuando el comportamiento del niño en la mitad de los criterios parece menos que apropiado durante un período de un mes, se debe tomar alguna medida para remediar la situación.

Aunque cada caso particular requiere su propia medida de intervención, algunos procesos generales de resolución se deben probar de inmediato. Por ejemplo, sin importar la causa del comportamiento, casi todos los niños jóvenes responden bien a la idea de pasar más tiempo con un adulto al que ellos consideran importante en su vida. Este adulto puede ser uno de los padres, un pariente, alguien que los cuida o cualquier persona con la que tienen una relación significativa. Este tiempo puede ocuparse en un paseo por su vecindad, en la limpieza de un armario, en el trabajo de jardín, en cocinar una torta, o en cualquier otra actividad que el niño disfrute. Esta actividad debe ser sencilla; no tiene que ser un viaje exótico a un lugar lejano. Lo importante es tener la atención de alguien para él solo. Unos pocos minutos por día por un período de varias semanas ayudarán indudablemente a aliviar la presión que el niño percibe. Una vez que el nivel de presión haya bajado y el niño se encuentre más relajado, tal vez el niño responda mejor a los consejos de los padres y sus sugerencias de cómo resolver los problemas.

En algunos casos, el desarrollo de un niño puede volver a tomar un rumbo positivo cuando sus rutinas se simplifiquen. Muchos alumnos preescolares tienen dificultad en enfrentar los cambios rápidos y frecuentes en su ambiente. En un período de días o semanas, son obligados a responder y cooperar, a ejercer el dominio propio, y a ser autosuficientes. Para tales casos, la reducción del número y el índice de cambios puede ayudar mucho a "poner de pie" al niño otra vez.

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Para Más Información

Bruce, T. (1993). For Parents Particularly: The Role of Play in Children's Lives. Childhood Education 69(4, Summer): 237- 238. EJ 465 878.

Gilkerson, D. (1992). Helping Children Develop Socially and Emotionally. Brookings, S.D.: Cooperative Extension Service, South Dakota State University. ED 356 066.

Katz, L.G., y D. McClellan. (1990). The Teacher's Role in the Social Development of Young Children. Urbana, IL: ERIC Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education.

McKenzie, T.L., J.F. Sallis, P.R. Nader, T.L. Patterson, J.P. Elder, C.C. Berry, J.W. Rupp, C. J. Atkins, M.J. Buono, y J.A. Nelson. (1991). BEACHES: An Observational System for Assessing Children's Eating and Physical Activity Behaviors and Associated Events. Journal of Applied Behavior Analysis 24(1, Spring): 141-151. EJ 429 936.

Saunders, S.A., y V. Green. (1993). Evaluating the Social Competence of Young Children: A Review of the Literature. Early Child Development and Care 87:39-46. EJ 473 175.



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