Esta sinopsis enfoca la cuestión del crecimiento individual, o específicamente, la siguiente pregunta: ¿va tan bien el desarrollo individual del niño como para poder decir que sobrepasa las expectativas? Mientras los padres observan el comportamiento de sus hijos menores, pueden preguntarse cuáles aspectos del desarrollo de su hijo necesitan ser alentados, apoyados o merecen atención inmediata.
La Evaluación del Desarrollo de los Alumnos Preescolares
febrero de 1995
Las Categorias de Comportamiento Que Evaluar
En el curso del desarrollo, hay comportamientos que son inevitables hasta en los casos particulares de niños cuyas dotes físicas y mentales son normales. De vez en cuando, los niños requieren atención inmediata para guiarlos por un período difícil. Los padres pueden observar el comportamiento en las once categorías señaladas abajo durante períodos críticos. Se debe tomar en consideración, sin embargo, que las dificultades en una categoría particular no deben ser causa de una preocupación general. En efecto, la existencia de problemas en varias categorías no indica que haya problemas irreversibles; más bien, nos ayuda a percibir los períodos cuando la vida del niño, debido a muchas posibles razones, está un poco fuera de equilibrio respecto a sus necesidades.
Para los niños de tres años, un período de observación de su comportamiento de aproximadamente tres semanas, a base de los criterios indicados abajo, es preferible. Para los niños de cuatro años, un período de cuatro semanas debe dar una buena idea de la calidad de vida del niño. Para los niños de cinco años, se debe agregar otra semana al período indicado. ¡Se debe tener mucho cuidado de no juzgar su comportamiento permanente a base de una observación de un solo día! ¡Todos nosotros, tanto los niños como los adultos, tenemos días muy malos de vez en cuando!
1.
El dormir
¿Se duerme de manera fácil el niño comúnmente y se despierta
descansado, listo para enfrentar el día? Está bien que
el niño tenga noches de mal sueño o pesadillas de vez en cuando,
o que amanezca a veces de mal humor. Un constante sueño profundo
que resulta en un gran deseo de enfrentar el nuevo día es
una buena señal de que el niño se siente satisfecho con su
vida diaria. El insomnio frecuente o el estar de mal humor
a la mañana durante un período de tres o cuatro semanas puede
indicar que el niño esté tratando de hacer frente a una tensión
excesiva en su vida, y que una modificación en términos de
estilo de vida sea necesaria.
2.
El comer
¿Come frecuentemente con apetito el niño? Es común
que el niño pierde una comida o la rechaza ocasionalmente.
A veces el niño está demasiado concentrado en alguna actividad
que requiere su atención completa como para preocuparse por
la comida en los horarios de comer. Recuerde también que a
veces los niños comen mucho en una comida y poco en otra.
Sin embargo, un alumno preescolar que por varias semanas come
demasiado, se queja constantemente por la comida o sólo come
muy poco puede estar buscando alguna manifestación de afecto.
3.
El baño
Por lo común ¿tiene el niño control de su vejiga y entrañas
durante el período de observación, especialmente durante el
día? Algunos "accidentes" ocasionales son aceptables,
particularmente en ciertas circunstancias como con el consumo
excesivo de líquidos, el malestar intestinal o una concentración
intensa en términos de una actividad que no lo deja atender
a otras actividades que él no considera importantes. Además,
los niños que duermen bien frecuentemente tienen problemas
con la continencia durante la noche.
4.
La variedad de emociones
¿Muestra el niño la capacidad de expresar una variedad
de emociones, como por ejemplo el júbilo, el enojo, la tristeza,
la pena, el entusiasmo, la frustración, el amor y el afecto?
No se ven todas estas emociones en un solo día, desde luego,
pero sí pueden observarse durante un período de varias semanas.
El niño cuyas emociones no varían que siempre está enojado,
de mal humor o entusiasta puede estar en un estado de peligro.
Note que la expresión de la tristeza no es realmente problemática;
en situaciones apropiadas, puede indicar la capacidad del
niño de preocuparse por los demás.
5.
La amistad
¿Puede el niño iniciar y mantener una relación satisfactoria
con uno o más de sus compañeros? El niño que juega solo
con frecuencia no sufre de un problema de desarrollo mientras
la causa no sea la falta de capacidad social. Un niño que
teme a sus compañeros o que frecuentemente afirma una superioridad
respecto a los demás puede estar buscando la seguridad o hasta
puede dudar su propia capacidad de cumplir con las expectativas
de sus padres.
6.
Las variaciones en el juego
¿Varía su juego el niño y agrega otros elementos a su juego
un cuando éste es con los mismos juguetes? Un niño que
realiza las mismas secuencias en el juego, de manera ritual
o repetitiva, con los mismos elementos, puede encontrarse
atrapado en un estado emocional neutral. Este puede indicar
que tal vez tenga el niño tan poca confianza de sí mismo que
no pueda explorar su ambiente.
7.
Las respuestas a la autoridad
¿Acepta con frecuencia la autoridad de los adultos?
La resistencia ocasional, la confirmación de la importancia
de sí mismo, la protesta y la oposición finalmente cede a
una autoridad adulta, señala un proceso de socialización sano.
La aceptación constante de las exigencias y restricciones
de los adultos sin queja alguna puede indicar una ansiedad
excesiva en el niño.
8.
La curiosidad
¿Exhibe el niño, ocasionalmente, la curiosidad, impulsos
de aventura o comete actos traviesos? El niño que no curiosea
ni se mete en lugares prohibidos tal vez no esté enfrentando
los límites percibidos suficientemente como para lograr un
nivel de desarrollo sano o hasta puede tener demasiado miedo
de ser castigado. Por otra parte, una manifestación frecuente
de este tipo de comportamiento puede indicar una búsqueda
de límites por parte del niño.
9.
El interés
¿Se involucra, queda concentrado o interesado el niño,
de vez en cuando, en cosas fuera de sí? El énfasis aquí
cae sobre su participación en actividades de acción en vez
de actividades pasivas como mirar televisión. Un alumno preescolar
quien no puede concentrarse en una actividad o quien rara
vez se queda con un proyecto hasta acabarlo puede necesitar
ayuda.
10.
El afecto espontáneo
¿Expresa afecto espontáneo a una o más de las personas
que lo cuidan? Note bien que este criterio se refiere
a las declaraciones espontáneas de amor, no a las como el
beso antes de acostarse. También, se debe notar que las declaraciones
afectivas varían entre las familias y culturas. No obstante,
dentro de su propia cultura, el niño que está creciendo bien
con frecuencia mostrará cariño a los que lo cuidan y el placer
de estar con ellos. Las expresiones excesivas de este tipo,
sin embargo, pueden señalar las dudas que los niños tienen
en términos del amor que los que lo cuidan tienen por él.
11.
El disfrutar de las "buenas cosas de la vida"
¿Disfruta el niño de las "buenas cosas de la vida"?
Para los niños jóvenes, las actividades como jugar con otros
niños, ir de "picnic," ir a las fiestas, a los festivales
o a lugares nuevos, y descubrir los elementos de los nuevos
juguetes son partes de la "buena vida." Si un niño
tiene un problema con la timidez, el miedo a los perros, o
los gustos respecto a la comida, pero el problema no es tan
severo que no lo permita disfrutar de los placeres de la niñez,
se debe asumir que el niño lo dejará al lado durante el tiempo
que vaya desarrollando. Sin embargo, si los problemas no lo
permiten gozar de las buenas cosas de la niñez, el niño necesita
ayuda.
Sugerencias para la Intervención de los Padres
Los primeros tres de estos once criterios del buen desarrollo el dormir, el comer y el baño son indicadores particularmente sensibles en términos del bienestar del niño porque sólo el niño los controla. Los otros criterios se relacionan más con la cultura o la situación específica del niño. Cuando el comportamiento del niño en la mitad de los criterios parece menos que apropiado durante un período de un mes, se debe tomar alguna medida para remediar la situación.
Aunque cada caso particular requiere su propia medida de intervención, algunos procesos generales de resolución se deben probar de inmediato. Por ejemplo, sin importar la causa del comportamiento, casi todos los niños jóvenes responden bien a la idea de pasar más tiempo con un adulto al que ellos consideran importante en su vida. Este adulto puede ser uno de los padres, un pariente, alguien que los cuida o cualquier persona con la que tienen una relación significativa. Este tiempo puede ocuparse en un paseo por su vecindad, en la limpieza de un armario, en el trabajo de jardín, en cocinar una torta, o en cualquier otra actividad que el niño disfrute. Esta actividad debe ser sencilla; no tiene que ser un viaje exótico a un lugar lejano. Lo importante es tener la atención de alguien para él solo. Unos pocos minutos por día por un período de varias semanas ayudarán indudablemente a aliviar la presión que el niño percibe. Una vez que el nivel de presión haya bajado y el niño se encuentre más relajado, tal vez el niño responda mejor a los consejos de los padres y sus sugerencias de cómo resolver los problemas.
En algunos casos, el desarrollo de un niño puede volver a tomar un rumbo positivo cuando sus rutinas se simplifiquen. Muchos alumnos preescolares tienen dificultad en enfrentar los cambios rápidos y frecuentes en su ambiente. En un período de días o semanas, son obligados a responder y cooperar, a ejercer el dominio propio, y a ser autosuficientes. Para tales casos, la reducción del número y el índice de cambios puede ayudar mucho a "poner de pie" al niño otra vez.
Para Más Información
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