El Caso a Favor del Cariño
Los comportamientos paternos basados en el cariño que promueven la competencia social en los niños incluyen la interacción afectuosa y amistosa para con el niño; la consideración de sus sentimientos, deseos y necesidades; un interés en sus actividades cotidianas; un respeto por sus puntos de vista; la expresión del orgullo paterno en términos de sus logros; y el apoyo y el aliento al niño cuando se enfrenta con épocas de gran presión en su vida.
Las ventajas de ofrecerle mucho cariño al niño en el fomento del desarrollo social han sido repetidamente confirmadas en los estudios. Estas ventajas comienzan en la infancia cuando el cariño materno facilita una relación segura, la cual, a su vez, enfatiza la competencia social que continúa durante la niñez. De hecho, la existencia de altos niveles de cariño en la crianza de los niños asegura que habrá más interacciones positivas que negativas entre los adultos y los niños en la vida familiar diaria. Esto, al mismo tiempo, predispone al niño a corresponderles a los padres el cariño y a disfrutar del tiempo que pasa con ellos, lo cual aumenta la probabilidad de que sean los padres una influencia significativa durante su niñez. La crianza paterna cariñosa también motiva al niño a complacerles a los padres al estimularlo a satisfacer las expectativas paternas; asimismo, ayuda al niño a no herir o decepcionar al padre querido. Debido a que los niños se identifican más frecuentemente con los modelos paternos cariñosos, los niños de padres cariñosos tienden a incorporar los valores paternos, como la consideración y la justicia en las relaciones interpersonales, a su propio estilo de vida. Se cree, además, que estos niños resistirán más los valores de su grupo de compañeros claramente diferentes a los valores familiares.
Si es que existe un elemento negativo en el uso de altos niveles de cariño en la crianza de un niño, es el riesgo de que los padres cariñosos sean menos atentos en el desafío del niño a medirse con las normas apropiadas del comportamiento. Este riesgo parece disminuir, empero, con la inclinación de los padres autoritativos a combinar los niveles moderados de control paterno con el cariño.
El Caso a Favor del Control Moderado
Los padres cariñosos, que mantienen al menos un nivel de control moderado con respecto a sus hijos, no ceden su derecho a fijar normas de comportamiento para el niño y a comunicarle la importancia de ceñirse a las normas establecidas. Para facilitar la conformidad, y como cortesía al niño, los padres autoritativos ofrecen razones y explicaciones para justificar sus peticiones especiales. La evidencia de los estudios sugiere que tal práctica aumenta la comprensión del niño en términos de las reglas impuestas, haciendo que sea posible para el niño vigilar su propio comportamiento cuando los padres no están presentes.
Los padres que utilizan prácticas de crianza autoritativas con frecuencia recurren al mismo tiempo a estímulos positivos como el elogio, la aprobación, y los premios, para aumentar la conformidad del niño en términos de las normas de conducta. De hecho, el éxito del refuerzo positivo en producir resultados deseables en en término del comportamiento es de sobra conocido. Una respuesta positiva de un padre ante el buen comportamiento puede ser el factor más poderoso en lo que es el aumento de la conformidad del niño y la disminución de la necesidad de recurrir a acciones disciplinarias.
Cuando la mala conducta ocurre y se cree que la disciplina es necesaria, los padres autoritativos muestran una preferencia por un modo de disciplina racional e inductivo en el que se discuten ambas partes de un asunto y se procura una solución justa. Estos padres también prefieren un modo disciplinario orientado hacia las consecuencias de las acciones a través del cual el niño se ve obligado a compensar por su mala conducta. Martin Hoffman señala que esta estrategia disciplinaria tiene la ventaja de que se enfoca la atención del niño hacia el daño hecho a la víctima más que el daño del niño en manos de un padre furioso por su mala conducta.
Finalmente, los padres autoritativos intentan evitar las formas de castigo más extremas al criar a sus hijos. No favorecen el uso del castigo físico o verbal extremos, como ridiculizarlos o compararlos de manera social negativa, los cuales atacan el sentido de autoconfianza del niño. Aunque las formas de castigo más fuertes pueden ser eficaces en el corto plazo, con frecuencia generan una sensación de resentimiento y hostilidad que puede manifestarse en la vida escolar, o dentro del grupo social del niño, lo cual reduce la competencia social del niño en estos ámbitos.
Resumen
En la crianza de un niño, como en toda tarea, nada funciona siempre. Se puede decir con seguridad, sin embargo, que el modo autoritativo de crianza funciona mejor que los otros estilos paternos en lo que es facilitar el desarrollo de la competencia social en el niño tanto en casa como en su grupo social. Los altos niveles de cariño, combinados con niveles moderados de control paterno, ayudan a que los padres sean agentes responsables en la crianza de sus hijos y que los niños se vuelvan miembros maduros y competentes de la sociedad. Con un poco de suerte, los niños de padres autoritativos pueden disfrutar de mucho éxito dentro de su grupo social.
Traducción: John Paul Spicer-Escalante
Para Más Informacion
Baumrind, D. (1971). Current Patterns of Parental Authority. Developmental Psychology Monographs 4: 1-103.
Hoffman, M.L. (1975). Moral Internalization, Parental Power, and the Nature of Parent-Child Interaction. Developmental Psychology 11: 228-239. EJ 116 432.
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Referencias generales sobre las relaciones entre pares:
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