Los Atributos de Padres y Maestros Que Fomentan la Unión entre Sí
La investigación actual nos ofrece la posibilidad de formar una idea sobre los atributos de los padres que cultivan el concepto de una unión significativa entre padres y maestros. Estos son: la ternura, la sensibilidad, el afecto, la habilidad de escuchar, la constancia, una imagen personal positiva, un sentido de eficacia y competencia personales, y las destrezas efectivas de interacción.
La felicidad matrimonial, la armonía familiar, el éxito en las colaboraciones anteriores y una postura abierta respecto a las ideas ajenas también se relacionan con la competencia paterna en lo que es la formación de un pacto entre padres y maestros (Swick, 1991). Schaefer (1985) ha notado que los padres quienes tienen una autoestima fuerte son más constantes en su participación en actividades familiares y escolares. Sin embargo, no todos los padres alcanzan el nivel de competencia en términos de los atributos necesarios para formar pactos con los maestros de sus hijos. Los maestros, no obstante, pueden crear un ambiente que apoya a los padres en el desarrollo de estos atributos. Mostrar respeto, dones comunicativos y un verdadero interés por los niños, responder de manera constructiva a las preocupaciones de los padres, promover una filosofía de trabajar en "equipo" y ser sensible a sus necesidades, tanto las de los padres como las de la familia, son algunas maneras a través de las que se puede promover este proceso. Lawler (1991) sugiere que los maestros alienten a los padres a ser positivos a través del ejemplo que dan ellos mismos, apoyando a los padres, respondiendo a sus inquietudes y mostrándose dignos de confianza.
Los atributos de los maestros que influyen positivamente en lo que es la formación de pactos con los padres y los niños son: la ternura, una disposición positiva, la sensibilidad, la flexibilidad, y la disponibilidad (Comer y Haynes, 1991). Desde la perspectiva de los padres, estas características también son deseables: ser dignos de confianza, capaces de mostrar la ternura y la intimidad, tener una imagen personal positiva, ser capaces de administrar el salón de clase, capaces de enfocarse en las necesidades de los niños y utilizar la disciplina positiva, mostrar el afecto y tener dones de enseñanza eficaces. Los investigadores han afirmado que los siguientes atributos de maestro son muy eficaces en involucrar a los padres en la vida académica de sus hijos: las actitudes positivas, la planificación activa para incorporar a los padres en el proceso escolar de sus hijos, la capacitación continua en su profesión como docente, la participación en actividades de desarrollo profesional y la competencia personal (Epstein, 1984; Galinsky, 1990).
Los Papeles de Padres y Maestros en el Pacto Escolar: Un Bosquejo
La investigación sobre la participación en el medio académico de los padres indica que los padres y los maestros pueden crear pactos viables de las siguientes maneras: trabajando juntos en actividades de aprendizaje, apoyándose mutuamente, llevando a cabo actividades de mejoramiento (tanto en el salón de clase como en la escuela en general y en el programa de estudios en el salón de clases), participando en proyectos colaborativos de estudio y de liderazgo, y siendo voceros para el bienestar de los niños (Swick, 1991). Algunos factores integrales de estas actividades son los papeles y comportamientos de los padres y maestros necesarios para lograr que se trabaje en equipo.
Los papeles de los padres se realizan tanto dentro de la familia como en de las relaciones establecidas entre la familia y la escuela. Los papeles críticos para el fomento de la familia son la capacidad de mostrar el afecto y de llevar a cabo la enseñanza y el modelaje. Dentro de la estructura mayor de la familia y la escuela, los padres deben hacer los papeles que se basan en enseñar, hacer, ser un apoyo y tomar decisiones. Naturalmente, los padres juegan estos papeles a través de varios contextos, pero ellos enfatizan algunos papeles particulares según las necesidades de la familia, o la familia y la escuela en conjunto (Schaefer, 1985). Por ejemplo, los resultados de algunos estudios recientes sugieren que cuando los padres perciben un ambiente positivo que los invita a entrar, ellos muestran un comportamiento afectivo y de apoyo en sus interacciones con los maestros; y también aumenta su participación en las actividades escolares de sus hijos (Comer y Haynes, 1991).
Los papeles críticos de los maestros en la formación de los pactos con los padres son los que se enfocan en la participación de la familia que sirven para apoyar, educar y orientar académicamente. Estos papeles fomentan un comportamiento de afecto, apoyo, orientación y liderazgo.
Juntos, los padres y los maestros pueden crear un pacto al incorporarse en actividades que fomentan la colaboración, la planificación, la comunicación y la evaluación (Epstein y Dauber, 1991; Swick, 1991).
Estructura y Estrategias: Algunas Aplicaciones
Una filosofía de acción que apoya a que la familia trabaje en conjunto con la escuela es una fuerza poderosa en la creación de un ambiente positivo y fértil para el aprendizaje. Las acciones de los maestros que promueven tal filosofía incluyen el cuidadoso involucramiento de los padres de diferentes raíces étnicas, culturales y raciales (Lightfoot, 1978). Otro ejemplo que refleja tal filosofía es relacionar las actividades de aprendizaje con las diferentes necesidades e intereses de los alumnos y sus familias.
Ya que los pactos entre maestros y padres son de naturaleza evolutiva y se realizan mejor a través de un proceso de desarrollo comprensivo, una estructura para lograr ese proceso es esencial. Los siguientes elementos de ese proceso merecen una atención cuidadosa: los contextos de los padres y los maestros, una profunda comprensión de los papeles correspondientes a cada persona y un respeto general por el proceso de trabajar en equipo. Además, un requisito básico para lograr establecer un programa viable es la sensibilidad a las necesidades, las situaciones y los talentos de todos.
Dado que cada programa es, y debe ser único, algunos elementos particulares, como los que se encuentran a continuación, son esenciales: una evaluación de las necesidades, una declaración de las metas, una jerarquía de prioridades para las actividades, un desarrollo de estrategias, la implementación de los planes y la formación de una serie de medidas de evaluación (Comer y Haynes, 1991). Se ha notado que los padres, cuando se les ofrece la oportunidad, son bastante activos en el establecimiento de metas para los programas (Powell, 1989). Swick (1992) observa que la buena disposición de los maestros y el ofrecimiento de servicios de transporte y cuidado de los niños a los padres aumentan la participación de los padres de manera significativa en lo que es la planificación de los programas.
Hay muchas estrategias que han sido efectivas en promover los pactos fuertes entre padres y maestros. El grado al que dichas estrategias se relacionen con las necesidades y los intereses de los padres, y con las situaciones únicas de las escuelas y los maestros influye en el nivel de éxito de los mismos. Las visitas al hogar del alumno, las conferencias, los centros para los padres, las comunicaciones por teléfono, el involucramiento en el salón de clase, la participación activa en las decisiones mayores, los programas educativos para los padres y adultos, las actividades educativas hechas en casa y el establecimiento de nexos entre la familia y la escuela son algunas de las estrategias que han tenido éxito en el fomento de la participación colaborativa entre los padres y los maestros quienes buscan apoyar al alumno (Swick, 1991). Los usos creativos de la alta tecnología, además, ofrecen nuevas posibilidades para crear pactos con los padres que sobrepasan los límites tradicionales (Bauch, 1990).
El Enfoque en la Familia
El compromiso a la familia por parte de la educación temprana se fortalece a través de un programa que se basa en los pactos. Los verdaderos esfuerzos colaborativos incitan a los maestros y a los padres a planificar el rumbo de sus actividades desde esta perspectiva. Las escuelas que se centran en la familia deben involucrarse íntimamente con las familias de sus alumnos en lo que es la planificación y la custodia de un ambiente positivo para el aprendizaje. Una parte significativa de este esfuerzo es el desarrollo de un plan de estudios, basado en el afecto, que promueva un proceso de aprendizaje compartido por los niños, los padres y los maestros. Este plan de estudios familiar y escolar debe centrarse en elementos basados en el cariño como la imagen personal, las relaciones sociales, el desarrollo de una perspectiva de comprensión multicultural, las relaciones basadas en la sensibilidad y empatía, una disciplina cariñosa y positiva, y la creación de estrategias creativas en la resolución de los problemas.
Un enfoque centrado en la familia también debe integrarse plenamente a las raíces de la escuela misma. Una red humana, compuesta por personas de la familia, la escuela y la comunidad que siguen aprendiendo, debe ser una parte de una alianza que aboga a favor de la creación de un ambiente humano positivo. Las necesidades de un bienestar familiar intergeneracional, de la familia y la escuela respecto al aprendizaje y al acto de compartir, y las relacionadas al establecimiento de un pacto comunitario son la base central de un esfuerzo educativo centrado en la familia.
Traducción: John Paul Spicer-Escalante
Para Más Información
Bauch, J. (1990). The Transparent School Model: From Idea to Implementation. Washington, DC: National Education Association.
Comer, J., y M. Haynes. (1991). Parent Involvement in Schools: An Ecological Approach. Elementary School Journal 91: 271-278. EJ 429 059.
Epstein, J. (1984). School Policy and Parent Involvement: Research Results. Educational Horizons 62: 70-72. EJ 292 689.
Epstein, J., y S. Dauber. (1991). School Programs and Teacher Practices of Parent Involvement in Inner-City Elementary and Middle Schools. Elementary School Journal 91: 289-306. EJ 429 061.
Galinsky, E. (1990). Why Are Some Parent-Teacher Relationships Clouded with Difficulties? Young Children 45: 2-3, 38-39. EJ 415 403.
Lawler, D. (1991). Parent-Teacher Conferencing in Early Childhood Education. Washington, DC: National Education Association.
Lightfoot, S. (1978). Worlds Apart: Relationships between Families and School. Nueva York: Basic Books.
Powell, D. (1989). Families and Early Childhood Programs. Washington, DC: National Association for the Education of Young Children. ED 309 872.
Schaefer, E. (1985). Parent and Child Correlates of Parental Modernity. En B. Sigel (Ed.), Parental Belief Systems: The Psychological Consequences for Children. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.
Swick, K. (1991). Teacher-Parent Partnerships To Enhance School Success in Early Childhood Education. Washington, DC: National Education Association.
Swick, K. (1992). An Early Childhood School-Home Learning Design. Champaign, IL: Stipes Publishing.
