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La intimidación en el comienzo de la adolescencia: La función del grupo social
Dorothy L. Espelage
EDO-PS-03-2
enero 2003
Un estudio reciente en el Journal of the American Medical Association (Revista de la Asociación Médica de Estados Unidos) demostró la seriedad del maltrato de jóvenes intimidadores en las escuelas estadounidenses. En una muestra representativa a nivel nacional de más de 15.686 estudiantes en Estados Unidos del sexto al décimo grado, el 29,9% informó sobre una participación frecuente en la intimidación en la escuela, el 13% participando como intimidador, el 10,9% como víctima y el 6% como ambos (Nansel et al., 2001). La agresión y la violencia durante la niñez y la adolescencia han sido el enfoque de mucha investigación en las décadas recientes (por ej., Loeber y Hay, 1997; Olweus, 1979). Estos investigadores han hallado que las formas graves de agresión permanecen relativamente estables desde la niñez hasta la edad adulta; no obstante, Loeber y Hay (1997) sostienen que las formas leves de agresión tal vez no empiecen en algunos niños hasta el comienzo o final de la adolescencia. A pesar de los hallazgos de Loeber y Hay, las formas leves de agresión, como la intimidación durante el comienzo de la adolescencia, se han investigado muy poco. Un notable vacío en la literatura que todavía se está desarrollando sobre la intimidación y las víctimas durante el comienzo de la adolescencia, es el papel que desempeñan los compañeros en fomentar la intimidación y el estatus de víctima ya sea apoyando al agresor, no interviniendo para poner fin al maltrato a la víctima o asociándose con los intimidadores. Este Digest examina la limitada investigación disponible acerca de la función del grupo social en la intimidación a fin de aprender más sobre la forma en que el maltrato y el proceso de hacer víctima a otro, podrían emerger o continuar durante el comienzo de la adolescencia.

Definiciones de la intimidación

Aunque las definiciones de la intimidación suelen diferir en sentido semántico, muchas tienen en común este concepto: La intimidación es una subcategoría de la agresión (Dodge, 1991; Olweus, 1993; Smith y Thompson, 1991). Las siguientes definiciones son comunes en la literatura: "Una persona está siendo intimidada cuando está expuesta repetidamente, durante un tiempo, a acciones negativas por parte de uno o más estudiantes" (Olweus, 1993, p. 9). "Se está intimidando a un estudiante cuando otro le dice cosas repugnantes y desagradables. También es intimidación cuando se golpea a un estudiante, se le da pateadas, se le amenaza, se le encierra con llave en un cuarto, se le envían cartas desagradables y cuando nadie le habla" (Smith y Sharp, 1994, p. 1).

La aceptación por los compañeros y el estatus social

Durante el comienzo de la adolescencia, la función y la importancia del grupo social cambia dramáticamente (Crockett, Losoff y Petersen, 1984; Dornbusch, 1989). Al buscar autonomía de sus padres, los adolescentes cuentan con los compañeros para discutir los problemas, los sentimientos, los temores y las dudas, de modo que aumenta la importancia del tiempo que pasan con los amigos (Sebald, 1992; Youniss y Smollar, 1985). Sin embargo, esta dependencia de los compañeros para el apoyo social va acompañada de presiones crecientes por alcanzar un alto rango social (Corsaro y Eder, 1990; Eder, 1985). Es durante la adolescencia que los grupos de compañeros se estratifican y las cuestiones de aceptación social y popularidad llegan a tener una importancia creciente. La investigación indica, por ejemplo, que la firmeza de carácter y la agresividad son consideraciones importantes del rango social entre los varones, mientras que el aspecto físico es un factor central determinante del rango social entre las mujeres (Eder, 1995). Algunos investigadores creen que la presión por lograr el rango social y la aceptación de los compañeros tal vez guarde relación con un aumento de las acciones de molestar a otros y de la intimidación. Estos comportamientos, en hombres y mujeres, quizás intenten demostrar la superioridad sobre otros estudiantes, ya sea insultando o ridiculizando.

El desarrollo de situaciones de intimidación en los grados intermedios

La investigación entre niños de primaria en otros países, apoya el punto de vista que los compañeros del grupo social refuerzan y mantienen los patrones de intimidación (por ej., Craig y Pepler, 1997; Salmivalli et al., 1996). Estos autores sostienen que la intimidación puede entenderse mejor desde una perspectiva social-interaccional (por ej., los comportamientos de intimidación se consideran el resultado de una compleja interacción entre características individuales, como la impulsividad, y el contexto social, incluyendo el grupo de compañeros y el sistema social de la escuela). La participación de los compañeros se evidenció explícitamente cuando Pepler y sus colegas grabaron videos de niños canadienses agresivos y socialmente competentes, del primero al sexto grado en el patio de recreo; los compañeros participaron de la intimidación en un asombroso 85% de los episodios de intimidación (Craig y Pepler, 1997). Similarmente, en un estudio por encuestas de estudiantes de sexto grado en Finlandia, la mayoría de los estudiantes participaron en el proceso de la intimidación cumpliendo cierto papel, y la variedad de éstos guardaban una significativa relación con el rango social en sus respectivos salones de clase (Salmivalli et al., 1996). Está claro que los compañeros tienen una función instrumental en la intimidación, tanto maltratando o como víctimas, en los patios de recreo y los salones de clase de la primaria.

La transición a los grados intermedios y la adaptación social

Se comprenden menos las dinámicas entre compañeros asociadas con la intimidación durante la transición de la primaria a la escuela intermedia. Algunos investigadores han planteado la especulación que esta transición puede ocasionar cierto estrés que podría estimular comportamientos de intimidación, mientras los estudiantes intentan definir su posición en la nueva estructura social. Por ejemplo, los cambios de una escuela a otra frecuentemente conducen a un aumento en las dificultades emocionales y académicas (Rudolph et al., 2001); la intimidación podría ser otra forma de los jóvenes de lidiar con el estrés de un nuevo ambiente.

Una investigación de corto plazo de más de 500 estudiantes del sexto al octavo grado, halló un aumento en comportamientos de intimidación entre los estudiantes del sexto grado durante un período de 4 meses (Espelage, Bosworth y Simon, 2001). Los autores presentaron la especulación de que los estudiantes del sexto grado se asimilaban así a la escuela intermedia, donde la intimidación formaba parte de la cultura de la misma. Esta especulación es apoyada por la teoría que la intimidación es un comportamiento aprendido y que al entrar en la escuela intermedia, los estudiantes del sexto grado todavía no han aprendido cómo relacionarse de manera positiva en el ambiente social de la escuela. Muchos estudiantes del sexto grado que desean asimilarse, tal vez adopten los comportamientos--incluso el de ridiculizar--de los estudiantes que llevan más tiempo en la escuela y que tienen poder de dictar la norma social.

Dos estudios recientes hicieron un análisis más profundo de la hipótesis que los estudiantes de grados intermedios deciden portarse como intimidadores con sus compañeros a fin de "asimilarse" al grupo social (Pellegrini, Bartini y Brooks, 1999; Rodkin et al., 2000). Pellegrini y sus colegas hallaron que la intimidación aumentó el estatus y la popularidad dentro del grupo, entre 138 estudiantes del quinto grado que hacían la transición al primer año de la escuela intermedia. Similarmente, Rodkin y sus colegas, en un estudio de 452 estudiantes varones del cuarto al sexto grado, hallaron que el 13,1% fueron calificados como agresivos y populares por sus maestros. Además, estos chicos agresivos y populares, y los chicos populares prosociales, recibieron un número equivalente de calificaciones como "populares" por parte de sus compañeros.

Estos dos estudios no examinan cómo la influencia del grupo social en los comportamientos de intimidación se diferencia según el sexo, el grado o el nivel de estatus entre el grupo social. Un estudio por Espelage y Holt (2001) de 422 estudiantes del sexto al octavo grado, que utilizó una encuesta que abarcaba preguntas demográficas y otras para calificarse a uno mismo y a los compañeros sobre la intimidación y el estatus de víctima, además de otras variables psico-sociales, examinó la asociación entre la popularidad y los comportamientos de intimidación. A pesar de los hallazgos que los intimidadores como grupo tenían una fuerte red de amistades, la relación entre la intimidación y la popularidad difería entre los varones y las mujeres, y también de un grado a otro. El hallazgo más llamativo fue la correlación fuerte entre la intimidación y la popularidad entre los varones del sexto grado, la cual disminuyó mucho entre los varones del séptimo grado y dejó de existir entre los varones del octavo grado. Un análisis más de cerca de los grupos íntimos de compañeros en esta muestra, halló que los estudiantes no sólo se asociaban con otros que tenían niveles parecidos de comportamientos de intimidación, sino que también reportaron un aumento de estos comportamientos durante el año escolar si su grupo primario de compañeros maltrataba a otros (Espelage, Holt y Henkel, en prensa).

Conclusión

No puede darse por sentado que la intimidación entre los jóvenes adolescentes sea una simple interacción entre alguien que intimida y una víctima. Más bien, los estudios recientes y reportajes en los medios de comunicación sugieren que hay grupos de estudiantes que apoyan a sus compañeros y a veces participan en ridiculizar y acosar a otros estudiantes. Parece que es importante que las familias, las escuelas y otras instituciones comunitarias ayuden a los niños y jóvenes adolescentes a aprender cómo manejar, y posiblemente cambiar, la presión para lastimar a sus compañeros de clase a fin de "asimilarse."

Traducción: Berkeley Hinrichs

Para más información

Corsaro, W. A., & Eder, D. (1990). Children's peer cultures. Annual Review of Sociology, 16, 197-220.

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Dornbusch, S. M. (1989). The sociology of adolescence. Annual Review of Sociology, 15, 233-259.

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Salmivalli, C., Lagerspetz, K., Bjorkqvist, K., Osterman, K., & Kaukiainen, A. (1996). Bullying as a group process: Participant roles in their relations to social status within the group. Aggressive Behavior, 22(1), 1-15.

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